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Mujeres en la oficina tabajando

Trabajo en la oficina y trabajo en la casa: la doble presencia femenina

Durante los últimos veinte años, la presencia femenina en la fuerza laboral ha ido en aumento, sin duda generando efectos positivos en el hogar, dado al aumento del ingreso económico y la posibilidad para las mujeres de “realizarse” profesionalmente.

Sin embargo ha aumentado también la “doble presencia de la mujer”, en dónde la sobrecarga de trabajo formal más el trabajo doméstico afecta el desarrollo personal de las mujeres y repercute en el núcleo familiar.

Hasta diciembre de 2015, casi el 50% de las chilenas mayores de edad, se encontraban realizando alguna labor remunerada (44,4%).

Sin duda la cifra anterior es muchísimo mayor que hace 30 años, en donde las mujeres tenían como principal tarea el cuidado del hogar y la familia, sin embargo actualmente, este aumento en la fuerza laboral, se suma a las tareas del hogar, puesto que actualmente las mujeres siguen teniendo como parte de sus labores diarias las tareas del hogar, las que debe realizar después de la jornada de trabajo (formal).

Es en este punto cuando se genera el fenómeno de la doble presencia, cuando se produce una sobrecarga de responsabilidades.

Según la Primera Encuesta Nacional de Empleo, Trabajo, Salud y Calidad de Vida*, un 41.2% de las mujeres se hace cargo casi por completo de las tareas domésticas, muy por encima del 7.4% de los hombres que indicó estar en la misma situación.

Se suma a esto que el 41,5% de las mujeres afirmó ser la que debe dejar el lugar de trabajo para resolver alguna “emergencia” familiar.

Una de las consecuencias más visibles de esta “doble presencia” es que no queda tiempo para que las mujeres tengan momentos libres para su desarrollo personal. Un 23% de las trabajadoras señalaron no contar con tiempo para el ocio por tener que cumplir con actividades domésticas o familiares.

Por otra parte, la familia también se ve afectada por este reparto desequilibrado de las responsabilidades hogareñas. Según el informe “Trabajo y Familia: Hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social”, elaborado por el PNUD y la OIT, cuando las mujeres viven la doble presencia se producen tres fenómenos:

  1. Dificultad para dar atención adecuada a niños, adultos mayores o enfermos: Según este estudio, se genera una gran frustración en las mujeres cuando llegan a casa, cansadas y abrumadas, lo que no les permite cuidar de buena forma los requerimientos de su familia.
  2. Dificultad para delegar/compartir tareas: Muchas mujeres prefieren realizar el trabajo de la casa y cuidado de los niños de forma autónoma y sin la ayuda de sus parejas, para llevar el control de la situación. Por lo general esto ocurre de forma inconsciente, pero con el tiempo se transforma en un hábito que les impide disfrutar de su tiempo libre.
  3. Omisión de la figura masculina en la vida cotidiana de los hijos e hijas: Relacionado con el punto anterior, si las mujeres se hacen cargo de todas las labores, sobre todo las relacionadas con los hijos, esto termina perjudicando los lazos afectivos de los niños con sus padres, quienes aparecen como figuras más lejanas y distantes.
Fuente: Asociación Chilena de Seguridad.

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